
Instituto de Córdoba se posa en la cima del campeonato de la Primera B Nacional con 52 puntos. La preparación y el armado de un esquema ofensivo que lo convierte en el segundo equipo más goleador y menos goleado.
La Gloria, como así se lo apoda al club, es lo que anhela el equipo dirigido por Darío J. Franco. La aparición de River en la B Nacional parecía que iba a quitar de las primeras planas a los equipos restantes, pero existe un equipo fundado en 1918 que se convirtió en el líder y protagonista del torneo del ascenso.
Desde la temporada 2006/07 que Instituto de Córdoba viene participando de manera ininterrumpida en la segunda categoría del fútbol argentino. En la temporada 2008/09 y 2009/10 se quedó en la puerta de disputar la “famosa y apasionante” promoción. El equipo del barrio de Alta Córdoba pasó a ser de uno de los protagonistas de cada campeonato a terminar anclado en el décimo puesto del último torneo. De una vez por todas había que volver a crear un equipo que pelee el campeonato y guste al espectador.
El primer paso fue contratar a un nuevo Director Técnico. La dirigencia pensó en un hombre que conocía la divisional y que también tuviese experiencia en el exterior. El elegido fue Darío Javier Franco Gatti quién dirigió en orden cronológico a: Monarcas Morelia, Tecos de la UAG, Atlas de Guadalajara y San Martín de SJ, en Argentina. Además trabajó en la selección chilena junto a Marcelo Bielsa. He de allí la característica principal del equipo.
El nuevo DT sostuvo siempre que el carácter ofensivo, la presión y la circulación del balón son tres elementos indispensables para llegar a la meta que es jugar bien al fútbol e inmediatamente cumplir con el objetivo: ascender. Ya una vez en la dirección técnica se encomendó a la tarea de reducir al plantel y traer refuerzos que sumaran en calidad y no en cantidad. De los once jugadores titulares cuatro refuerzos habitan el once inicial que Franco para en cada partido. En las últimas temporadas en la B Nacional, Instituto no tuvo grandes problemas defensivos, todo lo contrario. El gran problema estaba en hacer pie en el medio campo y en tener jugadores desequilibrantes en los últimos metros de la cancha.
Chiarini ganó la confianza de Franco para ser el arquero titular. El DT plantó un sistema 3-4-3 para poder lograr ese peso ofensivo que le faltaba al equipo y mantuvo la línea de cuatro volantes en el mediocampo para no despoblar la zona y que de allí nazcan las principales jugadas del equipo. Se jugó por una primera línea de tres defensores con jugadores que ya pertenecían al equipo como Damiani (capitán), Barsottini y Sillis. Cuatro jugadores fueron los que habitaron el mediocampo. En el círculo central paró a dos de los refuerzos más importantes del equipo. Ezequiel Videla y el experimentado Claudio Fileppi fueron los elegidos por el DT. Por afuera mantuvo a los dos volantes externos que jugaron la temporada pasada en La Gloria, ellos son el joven Alejandro Gagliardi por derecha y Franco Canever por izquierda.
Apostó a la fabulosa mezcla que surge entre la experiencia y la juventud para obtener solidez en el fondo y buena circulación de balón en los pies de jóvenes dotados de riqueza técnica.
Faltaba el carácter de equipo ofensivo que tuviese buen toque a ras de suelo y le quite prioridad al juego aéreo. Tres fueron los delanteros que eligió para ocupar la línea ofensiva y dos de ellos eran refuerzos. El primero fue el habilidoso Hernán Encina, quién tuvo que adaptarse a su nueva posición de wing derecho y preocuparse más por lastimar con el balón que por marcar en el mediocampo. Por izquierda, otro refuerzo fue la solución, el experimentado Diego Eduardo Lagos llegó con horas de vuelo en Primera División. Y por último, rompiendo con el paradigma del nueve tradicional potente y falto de habilidad, colocó a la joven promesa Paulo Dybala. Éste pequeño cordobés que porta el gen del gol en su ADN ha sido el plus del equipo. Con sus fintas rebeldes y definiciones lujosas se convirtió en la clave del equipo cordobés. “Lo que buscamos es aprovechar que es un jugador habilidoso y con mucha movilidad haciéndolo jugar como 9 un poco retrasado, así se puede aprovechar de centrales grandotes y algo lentos. Estamos tratando de romper con el paradigma del 9 tradicional” así se expresó Darío Franco explicando lo que busca de un jugador como Dybala.
Instituto no es puntero por cuestiones de azar. Detrás de esta gran campaña hay un trabajo fino y un proyecto claro. Hoy, el Albirrojo superó la línea de los 50 puntos en el campeonato y llega a la cima del torneo. Gracias a la circulación de balón que defiende a rajatabla y a la presión recibió apenas 16 goles en todo el campeonato y solamente perdió en 2 encuentros. Su carácter de equipo ofensivo también se hace presente en una de las tablas. Paulo Dybala suma 16 goles y está solamente a uno del goleador Fernando Cavenaghi.
Instituto está a once fechas de alcanzar lo que tanto anhela, su vuelta a Primera División. 990 minutos para defender su concepción de juego y demostrar que sin sacrificio, no hay victoria.
