jueves, 2 de mayo de 2013

Dieciséis años después…


28 de mayo de 1997, Estadio Olímpico de Munich. 59.000 espectadores vieron en carne propia  como el Borussia Dortmund volvía al pedestal que había abandonado. El  25 de mayo de 2013 Wembley volverá a teñirse de amarillo. Sí, alemanes en Inglaterra.  Dieciséis años después…



Aquella vez el rival fue la Juventus de Zidane. 3 - 1 para el Dortmund. Dos goles del implacable Karl-Heinz Riedle y otro, a los setenta minutos, del ingresado Lars Ricken.  Con este triunfo el Borussia fue el primer equipo alemán en ganar la UEFA Champions League, ya que el FC Bayern Münich la había ganado en tres oportunidades en la década del 70, lo mismo que el Hamburger SV en 1983; pero bajo el formato de "Copa de Europa".

Con la número 5 jugó Jürgen Kohler. Hoy tiene 47 años y juega, ocasionalmente, en el Alemannia Adendorf de la Kreisliga C. El capitán de aquel equipo era  Matthias Sammer. Defensor y tremendo goleador. Fue Balón de Oro en 1996. Hoy es Director Deportivo del Bayern Munich.  La mitad de la cancha la habitaba un escocés, Paul Christopher Lambert. Fue el que detuvo a Zidane en aquella final. Con 43 años es el manager del Aston Villa.

El hombre distintivo del equipo fue Karl-Heinz Riedle. En esa fría noche alemana fue el único que tuvo calor. Convirtió dos goles. Campeón del mundo en 1990 con la selección alemana. Podría haber sido actor de películas, eligió comprarse un hotel cuatro estrellas y un complejo deportivo en la localidad alemana de Oberstaufen. El compañero de ataque del alemán fue Stéphane Chapuisat. Suizo. Héroe en su país antes de que aparezca un tal Roger Federer, quién había decidido dejar la escuela y dedicarse al tenis. Chapuisat se destacó anotando más de 100 goles en 218 presentaciones. Hoy, Chappi sigue ligado al fútbol. Es caza talentos  del Young Boys de Berna. No puedo olvidarme de Lars Ricken. Noche soñada. Entró a veinte minutos del final y liquidó el partido. Jugó toda su carrera en Borussia Dortmund. En la actualidad, es el director de las categorías inferiores del Borussia, mientras busca el título de entrenador.

Nos queda el más iluminado de todos. Ottmar Hitzfeld, el entrenador. Ganó poco como jugador. Ganó todo como entrenador. Actualmente es el DT de la selección de Suiza. También es profesor de matemáticas en un instituto. Matemático loco y ganador. Hablando de locos, un tal Jürgen Klopp vestía los colores del FSV Mainz 05. Klopp jugó en el Mainz. Dirigió al Mainz. Salvó al Mainz. Ahora es profeta en esas tierras.

De la gloria de haber derrotado a la Juventus de Marcelo Lippi, a caer en una crisis económica- financiera que dejó al club en la lona. Leverkusen y Bayern Munich reinaron Alemania en esos tiempos.
Sí, 2005 fue el año bisagra. La crisis ha sido superada mediante unas reformas institucionales y económicas que tienen como principal objetivo priorizar la utilización de jugadores provenientes de la cantera y así no tener que comprar jugadores de otros clubes. El club cuenta con el promedio de espectadores más alto de Alemania y de Europa.

Llegó Klopp. Volvió la calma. Aquella final, disputada en Alemania, fue producto de una institución poderosa que compraba y compraba porque sus vitrinas lo respaldaban. La crisis pasó y el científico llegó. Jurgen venía de salvar al Mainz. Llegó con un librito lleno de secretos y una idea fija: la cantera.
Con lentes, sonrisa pícara y barba de unos días. Es equilibrado porque conoce los extremos: Guardiola y Mourinho. Los admira.

Klopp creó, gracias a su idea de defender al patrimonio del club, a Mario Götze. Lo subió al primer equipo en 2009. Hoy es una de las máximas figuras del fútbol europeo, ya vendido al Bayern Munich. Marco Reus y su velocidad supersónica también son producto de las inferiores del Dortmund. Klopp apostó por Lewandowski cuando nadie lo hacía. Menos mal que Robert se decidió por Polonia, y no por Alemania. Qué sentido tendría Brasil 2014 si Lewandowski hubiera sido teutón.

Wembley recibirá al equipo más científico del mundo. A la revelación de Europa. Sí, dieciséis años después Borussia Dortmund vuelve a una final de Champions. Más fuertes que nunca y con un equipo que ataca en puntitas de pie y defiende con la genética de aquellos leones que dejaron la vida en mayo del 97…

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