domingo, 16 de diciembre de 2012

El ejército de las mil piernas.


Allá por el  siglo VI a. C, Roma fundó al mejor ejército de la historia. Motivos, muchos.  Tenían superioridad estratégica y táctica, suministro de tropa cualificada. Y dos factores que los distinguieron por sobre el resto: capacidad de innovación y producción.  Todos los caminos conducen a Roma, dicen. Se acabó. Todos los caminos conducen al Camp Nou, dirán el día del juicio final.
Allí están, en todas partes. Para hostigarte. Para que te des cuenta que el trabajo físico de la semana de nada sirve. Para hacerte saber que cada uno de esos apellidos quedará en la historia. Serán profetas en sus tierras. En cada pueblo dirán: “de aquí salió él”.  Sí, señor lector, hablamos del Barcelona, ¿qué otro puede haber?

Inventores de su propia ley, la de los seis segundos. Es el tiempo que tardan para recuperar el balón. En un abrir y cerrar de ojos, el Barcelona te quitó la pelota. Reyes de la posesión y gobernadores del balón. “El Barcelona te mata de a poco”, escuché decir. Y peor aún, te mata cuando quiere.

De Cruyff hasta Vilanova, pasando por van Gaal, Rijkaard y Guardiola (verdadero protagonista). También desde Ronaldinho, Ibrahimovic, Henry hasta Messi (verdadero protagonista).
Respetando a la inmaculada cantera, llegaron a la cima del fútbol mundial. Hoy, la mayoría de la plantilla profesional, surgió de La Masía. Ellos son leyenda:

El emblema es Puyol, quién demostró que se puede cambiar la forma de juego.  Tarzán se quitó las pieles y pasó a vivir de la selva a la ciudad. Piqué, el verdadero mariscal. El central que ve todo desde arriba, pero cuando baja y se convierte en mortal, demuestra que el talento no se quedó en Manchester.
Dani Alves, el defensor que tiene el pase VIP para juntarse con Messi. Nació en Brasil, ¿algo más para agregar? Retornó un tal Jordi Alba, que con los genes de La Masía, se asegura un contrato eterno por el lateral izquierdo.  Volvió  también a las filas del Barcelona Cesc Fábregas, a quién decían de chico que heredaría la gloria. De a poco se va cumpliendo. Fábregas es la pierna derecha de Messi y  obtendrá el cargo que dejará Xavi.

Xavi, el jugador que no debería trabajar el día del maestro. El pulmón que hace que Barcelona respire. Entrenó con todos. Desde 2002 y a sus 32 años le enseña al mundo que la consagración llega, tarda pero llega. Iniesta, el cerebro. Dicen que este genio se escapó de alguna lámpara perdida en Albacete. Don Andrés no envejece. Es parte de la Santísima Trinidad que completan Xavi y Messi.

Messi. Párrafo aparte. Único. Irremplazable  El verdadero motivo de éste texto. No quieren decir su verdad. Afirman que nació en Argentina para tapar que un OVNI aterrizó en Rosario. Imagínese lo que sería revelar tremendo secreto. La pieza más importante y difícil de conseguir en el mundo. Los récords, para él,  no merecen llamarse obstáculos. Ochenta y tantos goles en un año. Aún puede ser el máximo goleador de la historia de la Champions, el máximo goleador del Barcelona (contando amistosos), máximo goleador de la liga española y el máximo goleador de la selección argentina. Ah, tiene 25 años. Gracias.

Busquets hace el trabajo silencioso. Opera sin gritos. Teje en la clandestinidad. Recoge los laureles que no levanta la Santísima Trinidad. Sergio sabe que puede jugar en un pantano con smoking. Pedro es sinónimo de gol. Pedro es trabajo. Tan culpable del éxito del Barcelona como sus compañeros. Véanlo jugar. No se queda quieto. Siempre buscando el espacio ciego para el pique corto. Nos queda uno, David Villa. Cuestionado, tal vez porque su juego no se parece al de sus compañeros. Villa es la estúpida excusa de encontrarle un defecto a un equipo que causa mil efectos.

Tito y Pep: Un equipo hacía menos goles y recibía menos aún. Otro hace más, pero le convierten más. Cuestión de gustos. El juego del Barcelona no envejece. Vive en una juventud eterna. Estética e infinita.
Un equipo que convierte al arquero en un espectador de lujo. Desde que empezó la “era Guardiola” a hoy, el Barcelona ronda los 700 goles a favor.  

Es por eso que, querido lector, borre al ejército romano de los libros de historia. Quemen los documentos. Apareció un nuevo ejército que asecha al mundo. Apareció el Barcelona, el ejército de las mil piernas…