jueves, 24 de mayo de 2012

David Trezeguét, la faceta que no se ve de un delantero en extinción.


 Por Sebastián Ojeda, 2do B.


En la historia siempre se recuerda a clubes y jugadores por sus títulos o hazañas conseguidas. Éste no es el caso de un hombre que más allá de sus logros individuales y colectivos  muestra una cara diferente en su envidiable repertorio.
Su nombre es  David Sergio Trezeguét, nacido en Francia y criado en su infancia y adolescencia en Argentina.
Hay algo que diferencia a David de los demás jugadores consagrados mundialmente, tiene un fuerte lazo con la segunda categoría del fútbol. Su historia con ésta apasionante divisional da comienzo allá por el año 2006, cuando le tocó descender a la Serie B con la Juventus de Italia. Allí, el nacido en Ruan, comenzó a mostrar una actitud positiva para con su club y el desgraciado momento que transitaba en su gloriosa historia. Quizá esa postura erguida que exhibe dentro de una cancha tenga que ver con su voluntad de ir siempre hacia adelante y con la frente en alto ante la adversidad. Fue la figura de su equipo, marcó 15 goles en 32 partidos disputados en la temporada: la Vecchia Signora arrasó y ascendió  a la Serie A. En esta ocasión, Trezeguét descendió al infierno por obligación.  Más allá de su valentía, David podría haber emigrado hacia algún club poderoso que requería de sus servicios, como por ejemplo Manchester United, Lyon, Roma o el poderoso Barcelona. De esta forma, su carrera hubiese  sido mucho más exitosa y valorizada a nivel mundial.
En 2010, el jugador con temple de acero llegó a las filas del Hércules, equipo español. Como la rutilante figura del equipo de Alicante, David luchó por mantener la categoría hasta el final. 12 goles fueron el cociente de sus actuaciones, pero el equipo perdió la categoría. Allá, en Europa, había guardado su segundo nombre en el inconsciente para mostrarse como David Trezeguét: el jugador francés. De allí sacó su elegancia a la hora de moverse en el área,  tratar al balón y definir como un duque del viejo continente. Otra vez, volvió a destacarse su buena predisposición para volver al infierno y lograr el ascenso en la segunda categoría.  Lastimosamente, las autoridades del club lo invitaron a buscarse otro equipo, y David fue en busca de otra aventura: su destino, Emiratos Árabes Unidos.
Su paso por el fútbol de los petro-dólares le duraría apenas dos partidos. El destino le tendría preparado al rey David otra jugarreta, de esas que a él le gustan.  El descendido River Plate quería vestirlo con la banda roja al nacido en Francia. Ésta vez, Trezeguét decidió bajar al infierno por gusto, ya conocía de éstos acontecimientos.
Rápidamente se sumó al equipo de sus amores y ya suma 12 goles en 16 encuentros disputados. Nada tardó en enamorar a la hinchada millonaria. Los aficionados, en doce ocasiones vieron lucir a Trezeguét esa inconfundible sonrisa que contagia al mundo del fútbol. Siente cada gol como si fuese el último, se asemeja a aquél joven que debutó en Platense (y tenía pelo) y soñaba con, algún día, jugar en River. A la hora de declarar deslumbra con su inteligencia y cultura aprehendida  en el Primer Mundo.
La vida futbolística de Trezeguét está muy ligada a la segunda categoría, tal es así que su promedio de gol en la divisional es mayor aún que en la primera división. El promedio es de 0,57 en la B contra un 0,54 en la primera A.  David reúne en 190 centímetros el porte y la elegancia de un centrodelantero sublime. En el verde césped resulta muy dificultoso marcarlo debido a su inteligencia y experiencia en el mundo del fútbol.
Al atributo de delantero en extinción no se lo relaciona, solamente, con su rendimiento deportivo. Más allá de su campeonato mundial obtenido en Francia ´98, su título de Capocannoniere con Juventus o de los 255 goles que tiene en su carrera a David se le atribuye el término de delantero en extinción por otro motivo: la actitud.
 Allá por 2006 no abandonó a su equipo en Italia, teniendo la oportunidad de emigrar hacia un futuro mejor. Cuando le tocó descender en España, más allá de que no se haya visto al mejor Trezeguét en versión futbolística, tuvo una buena predisposición para quedarse y  volver a lograr el ascenso. Hoy, en River, elige hacer docencia. Resurgió del inconsciente su segundo nombre y hoy es David Sergio. Regresó al fútbol que lo vio nacer, más allá de la realidad económica y financiera a la que se había acostumbrado. El delantero eligió éste escenario, con la cruda realidad que envuelve al país, pero con el inacabable amor propio del hincha que le gusta el fútbol y alienta a su equipo hasta el último segundo.
David Trezeguét sabe de triunfos y hazañas, pero también conoce de cerca a la otra cara del fútbol: el infierno, como le dicen algunos  o a la apasionante y fervorosa  segunda división.

1 comentario:

  1. Excelente relato-biográfico de un jugador que tiene mucho para dar dentro y fuera del fútbol. Decía Quinquela Martín: "un hombre no vale por lo que tiene ni por lo que es, vale x lo que dá"... y aquí se puede leer la entrega de un hombre que considera al equipo lejos de los triunfos individuales.

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