viernes, 19 de agosto de 2011

18 AÑOS DE SEQUÍA: CRISIS DE UNA SELECCIÓN EN LA QUE EL FÚTBOL PIERDE LA PULSEADA CONTRA EL EGO Y LA AVARICIA










Han pasado 18 años del último título de la selección argentina, por el mal manejo de los dirigentes de AFA el fútbol argentino ha caído en la mediocridad. El ego y la codicia son protagonistas en un deporte argentino que ya no cosecha títulos y continua perdiendo su prestigio internacional


Por Fernando Noodt Molins y Sebastián Ojeda.

La selección Argentina supo ubicarse en la cima del fútbol mundial. Dos Copas del Mundo y catorce Copas América hacen rica a la historia de nuestro fútbol . Jugadores emblemáticos como Mario Kempes, Daniel Passarella, Diego Armando Maradona, Claudio Canigg
ia o Gabriel Batistuta supieron vestir la camiseta albicele
ste con hombría y compromiso para quedar grabados para siempre en la historia del fútbol argentino.
Pero el presente no se parece para nada a aquellas épocas tan gloriosas de nuest
ro seleccionado. Guerra de egos, centralización del poder en la Asociación d
el Fútbol Argentino, la mercantilización del fútbol, negocios sucios y la falta de proyectos hacen que hayamos perdido la identidad futbolística y nuestro tan bien ganado prestigio.
Julio Humberto Grondona se hizo cargo de la presidencia de AFA en 1979 y desde entonces se ha construido un trono desde el cuál maneja a placer a los clubes argentinos, llevando a cabo sus negocios y deseos asociándose con los distintos dirigentes, ya sean afines a sus ideas o no, entregándoles beneficios. Es así que el fútbol pasa a segundo plano para que el presidente de AFA pueda llevar a cabo sus negocios extra futbolísticos ignorando cualquier posibilidad de crear un proyecto para las selecciones juveniles y mayor.
No es el caso de Uruguay que si apostó por la realización de un proyecto que hoy está dejando ver sus frutos. Desde el 2006 se desarrolla un proyecto llamado Institucionalización de los Procesos de las Selecciones y la Formación de sus Futbolistas. Es un plan integral que incluye estudiar, jugar, competir y saber de fútbol. Es algo que la federación uruguaya copió de otros países de manera exitosa, generando jugadores como Cavani, Suárez, Lodeiro, Coates, entre otros que fueron madurando de a poco sin ser apresurados por su entrenador de manera que llegaron en óptimas condiciones a las máximas competencias internacionales.
Sin embargo, en la Argentina el problema va más allá de una falta de proyecto. Hay diversas personalidades, partiendo desde el propio Grondona, que perjudican al fútbol poniendo su ego y sus éxitos personales antes que a la camiseta albiceleste.
A partir de la designación de Carlos Bilardo como manager de la selección argentina, se apostó por reunir a las viejas glorias del mundial de México 86 para llevar adelante las decisiones futbolísticas tanto en el seleccionado mayor como en las juveniles. Desde ese entonces se ignoraron los proyectos de José Pekerman en selecciones juveniles y el buen trabajo de Marcelo Bielsa en la selección mayor, quien había obtenido el primer lugar en las Eliminatorias de cara al mundial de Corea-Japón 2002 y la medalla de Oro en los juegos olímpicos en Atenas 2004.
Desde la asunción de Maradona como técnico, las declaraciones cruzadas entre el polémico entrenador, Oscar Ruggeri, una ex gloria de la generación del 86 a quién Grondona le negó la posibilidad de ser ayudante de campo de Maradona, y el propio presidente de la AFA comenzaron a denotar una desconexión entre el organismo dirigencial y el cuerpo técnico. También Carlos Salvador Bilardo se involucró en los problemas cuando surgió el rumor de que estaba peleado con el entrenador argentino y se planteó la poca comunicación entre el manager y el DT. Incluso llegó a declarar que era problema de Maradona si no le consultaba por cuestiones futbolísticas y que si este último dejaba el cargo, el continuaría en su posición de manager.
La decisión de incluir a la generación del 86 en la dirección de la selección Argentina solo trajo más fracasos y no se diferenció de las gestiones de Passarella y Basile. No se supo aprovechar la presencia de Messi, el mejor jugador del mundo dos años consecutivos y se cosecharon más desilusiones e incertidumbre. Pasaron ex jugadores carentes de éxitos como técnicos, uno con ego tan alto y carácter tan fuerte que llevó a perjudicar la imagen de la selección en el mundo y otro con tantas contradicciones y con una personalidad tan débil que el sillón de director técnico le quedó grande.
No se le dio la chance aún a directores técnicos consagrados como Carlos Bianchi o Nery Pumpido, este último es el único ex jugador de la generación del 86 que se ha demostrado capaz de ocupar el cargo tras ganar competiciones tan importantes como el campeonato local, Libertadores e Intercontinental con River y nuevamente la Copa Libertadores de América con Olimpia de Paraguay en 2002.



En definitiva el problema de la selección no es solamente futbolístico, ni de partidos ganados o partidos perdidos. Es una interminable guerra de egos en la que se decide según la conveniencia del presidente de AFA, Julio Humberto Grondona. Argentina sigue perdiendo su prestigio a manos de esta dirigencia a la que poco le importa el éxito del seleccionado y la alegría de la gente y solo se preocupa por llevar a cabo sus negocios, seguir llenando sus bolsillos y perdurar en el poder dejando las vitrinas de trofeos vacías, y llenándose de polvo mientras juegan con la ilusión de la gente. Es la filosofía del “todo pasa” en la que todos actúan para el “nada cambia”.
Argentina necesita un cambio para dejar de pensar en las viejas glorias e ilusionarse con nuevos éxitos, p
ara eso hacen falta dirigentes tanto políticos como deportivos que dejen de lado el ego y la avaricia para pensar en la conquista de nuevas alegrías.

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