martes, 2 de agosto de 2011

La guerra del fútbol.


El fútbol, una batalla perfecta. Dos equipos compuestos por once guerreros que tratan de seducir y conquistar a una esfera construida por gajos de cuero. Diez jugadores se encargan, en distintas líneas imaginarias, de proteger al balón. Poder trasladarlo hasta la meta rival y anotar un gol, la máxima expresión de felicidad en el mundo entero. Un samurái encerrado en un aréa de 40,32 mts x 16.5 mts es el encargado de proteger el fuerte. Como lo hacían los antiguos samuráis durante los siglos IX y XII esta vez deben evitar el gol del equipo rival, en esta ocasión no disponen del arco y la espada sino que deben detener a la caprichosa con su propio cuerpo. El equipo que más veces logre vulnerar el fuerte rival se convertirá en el ganador de la batalla, pero no de la guerra. El General en Jefe de esta contienda se encuentra detrás de la línea de cal por fuera del campo y es la máxima autoridad de cada equipo. Es el encargado de diseñar estrategias o tácticas para forzar el error del enemigo o realizar jugadas que favorezcan a su equipo. Pero la máxima autoridad tiene un representante suyo dentro del campo, un capitán. El capitán es el encargado de dar las órdenes en el campo de batalla y guiar a su equipo a la victoria. Esto es fútbol, mucho más que un juego, mucho más que un deporte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario