martes, 4 de septiembre de 2012

Crisis en Independiente: mientras la billetera de muchos se ensancha y la pelota no entra, el club cae en picada hacia el abismo.


El Club Atlético Independiente es una víctima más de la incapacidad dirigencial que tienen muchos de los que hoy son los dueños del fútbol. La mala administración económica en tiempos pasados hace eco en su presente. La ineficacia de muchos, sumado al fino hilo de puntos que tiene, lo ubican a Independiente en una carrera contra el tiempo. El final, la segunda categoría del fútbol argentino.

La palabra crisis proviene del griego. Crisis es algo que se rompe y porque se rompe hay que analizarlo. La crisis nos obliga a pensar, por tanto, produce análisis y reflexión.
Ésta palabra aqueja al fútbol argentino desde hace muchísimos años.  Se ha encargado, principalmente, de involucrarse en el ámbito económico poniéndose en la piel de muchas personas. Se hacen llamar dirigentes. Si recurrimos nuevamente al diccionario de la Real Academia española, el dirigente es una persona que manda, rige o guía a una persona, un grupo o una cosa. ¿Guiar? ¿Es esa la palabra adecuada? Los dirigentes del fútbol argentino son impresentables.
Dicen algo y hacen lo contrario. Son quienes deben guardar silencio con los árbitros y chillan como si fuesen fanáticos. Deben luchar contra los barras, y actúan como tales. Pactan con el poder, traicionan sus principios.
La dirigencia atenta contra la palabra proyecto. Es cierto que se ve obligado a la impaciencia social que cubre la realidad. Pero si ellos no son quienes tienen la mente fría ¿qué le queda al hincha ferviente que sigue a su equipo domingo a domingo?
La debacle económica que se produce en el fútbol (como el reciente caso de las triangulaciones y paraísos fiscales que se realiza hace tantos años pero que se profundiza hoy) recae directamente sobre el plano deportivo. El descenso llama a la crisis. Y la crisis, genera violencia.
Como en algún momento los cañones apuntaron a River, y también a San Lorenzo, hoy recaen sobre  el Club Atlético Independiente.
En Marzo de 2005, Andrés Ducatenzeiler dejó el cargo de presidente de Independiente luego de una polémica gestión. Asumió allá por 2002 en vísperas de un nuevo título para el club (el último en torneos locales), se fue tres años después siendo el apellido que marcó una de las peores gestiones en la historia. Al dejar el sillón presidencial, la deuda que registraba Independiente era de casi 50 millones de pesos, el doble de cuando asumió. El 90% de los socios del club calificaron como "pésima" a la gestión de Ducatenzeiler. Luego, llegó otro hombre que prometió tiempos felices. Nada de eso sucedió. Julio Comparada asumió en el año 2005 para quedarse seis arduos años en el cargo. Todo empeoró. Todo.
Comparada cometió uno de los errores más difíciles de revertir en el fútbol argentino: abrirle la puerta grande a los barras para que pasen, y decidan. La violencia se metió en los puestos de trabajo del club, en la política, en la venta de entradas, en la salida de técnicos.  Julio Comparada pensó que la solución para Independiente era traer un número inmenso de refuerzos. No lo era. Ni lo es. Diferentes técnicos, con distintos perfiles, desfilaron por la línea de cal del Libertadores de América para salir con una mancha en su currículum. Para tiempos de crisis, la palabra proyecto es la solución.

El mayor problema que rodea a Independiente es la institucionalización de sus barras. Comparada tuvo que lidiar con ese virus infectocontagioso que se expandió por las tribunas del fútbol argentino. Desde su asunción en 2005 hasta su salida del club en 2011, se destaca, entre sus acciones, la construcción de un nuevo estadio.
La creación del Libertadores de América atrajo, desde un principio, a oficialistas y detractores de la gestión Comparada. Era el sueño de todos los hinchas de Independiente. También la apuesta a las inferiores del club, tal como manda su historia, fueron un gran acierto en su gestión. Hoy, muchos de los que asomaban como grandes promesas tienen rodaje en el primer equipo. Casos son el de Fabián Monserrat, Francisco Pizzini, Leonel Galeano, Fernando Godoy, Patricio Vidal, entre otros.
También, durante su gesitón, arribaron al club jugadores que rindieron a la hora de ponerse la camiseta de Independiente.
En  2004, llegó Federico Insúa y Nicolás Frutos. En 2006 volvió Daniel Montenegro y contrataron a Germán Denis. En 2008 llegó al club Eduardo Tuzzio (actual capitán) y, en 2009, abrochó a Ignacio Piatti. Pero, a la hora del análisis, Julio Comparada termina siendo un apellido que daña a la historia del Club Atlético Independiente.
Su campaña desnudó económicamente a la institución. A la hora de accionar, decidió proteger bajo su ala a los barras. En lugar de excluirlos. Optó por asociarse a ellos. Como se dijo antes, Comparada institucionalizó a la barra.
Fue la Comisión Directiva de Julio la que permitió que en la Asamblea realizada en el 2010 los violentos se ubicaran en lugares estratégicos para hostigar a la oposición cuando esta criticara el balance. En Independiente, el “barra” participaba en la reventa de entradas, merchandising trucho y hasta cobraba porcentajes por la construcción del estadio. Los utilizaban como fuerza de choque. El popular Bebote Álvarez tiene amplias conexiones en el mundo sindical y político ya que tienen fuertes lazos con el Gremio de los Camioneros y la Fillial en Buenos Aires de la UOCRA, también trabajan para el kirchnerismo nacional y para la oposición provincial. Esta Barra, con zona liberada, pudo echar a un técnico como Mohamed. “Si ayer no hubieran estado en el vestuario, hoy estaría dirigiendo la práctica. Decidimos terminar con el vínculo en el club. Estoy agradecido a los jugadores, al buen hincha de Independiente, al que apoya constantemente, al que en la platea aplaude. El que nos acompañó en las alegrías y las tristezas, y no con esos que estuvieron anoche" anunciaba el Turco en la noche en que fue despedido del club.
Las promesas de un nuevo estadio, en eso quedaron. Independiente estrenó su estadio a medio terminar. “Para el 25 de noviembre van a estar terminadas las 2 cabeceras con los accesos prácticamente listos, los vestuarios, las 2 bocas del diablo del sector Erico, las otras 2 bocas a medio terminar. Sumado a esto diferentes accesos al estadio que se irán finalizando” había dicho Guillermo Muraca, Secretarío Administrativo de Independiente. Eso, nunca sucedió.
Por el club desfilaron una cantidad de técnicos, con distintos perfiles, que tuvieron que marcharse por la puerta de atrás. “Acá no se trata de un estilo futbolístico, sino de un cambio en el estilo de conducción. Lo que buscamos es que haya una línea que sea común a todas las divisiones del club" decía Menotti cuando expulsaba a Gallego de Independiente para imponer a Garnero. Desde 2005 hasta la fecha pasaron: César Luis Menotti, Jorge Burruchaga, Claudio Borghi, Julio César Falcioni, Antonio Mohamed, Daniel Garnero, Cristian Díaz, Américo Rubén Gallego, entre otros. Perfiles diferentes que le exigían a Independiente “romper el chanchito”. A la incorporación de directores técnicos, se le sumó la innecesaria llegada de jugadores. Más de 81 futbolistas llegaron al club desde la Era Comparada. Un promedio de 11 jugadores por año.
Hoy el club arrastra años de malaria. Julio dejó el sillón presidencial con un pasivo de $190.000.000. Aunque Cantero, el actual presidente, dice que la deuda ronda los $300.000.000.
En el plano deportivo, el equipo dirigido hoy por Américo Rubén Gallego debe sumar 60 puntos para salvarse del descenso. El Tolo es el hombre que se vistió de bombero en la institución de Avellaneda para vencer a la palabra tan temida: promedio. Aunque la vorágine y la impaciencia que se vive en el fútbol de éstos tiempos puede catapultarlo al exilio rápidamente. Y pasar así a la lista negra de técnicos culpables del descenso.
El mes de septiembre del año 2012 ha llegado e Independiente, desde el aspecto institucional, combate por eliminar  a los fantasmas que merodean el Libertadores de América. El presidente Cantero tiene como objetivo primordial erradicar a los violentos del fútbol argentino. Se interesa porque Independiente vuelva a tener un plantel con nombres de jerarquía. Como así también reducirlo, algo que obliga a dejar de pagarle sueldos a jugadores que ni siquiera caminan por Villa Domínico. Quiere cuidar el Patrimonio de Independiente y apostar a la educación. Ahora apareció Florencia Arietto, quién se postula para ayudar a Cantero en la lucha contra los barras.
Queda claro que las últimas gestiones que pasaron por Independiente atentan directamente contra la historia del club. Nunca hubo una intención de sanearlo. El que no corre, vuela dice una popular frase argentina. Hoy Independiente es un enfermo que agoniza. Aunque está a tiempo de levantarse.
En lo que se refiere a lo estrictamente deportivo, y que al fin y al cabo es la falta de puntos lo que hace a un equipo descender, Independiente está en la zona roja.
En caso de no obtener ese colchón de puntos requeridos, el equipo dirigido por Gallego dependerá de otros. La caída de San Martín de San Juan, Unión de Santa Fé y Atlético Rafaela pueden darle esa gota de aliento que necesita Independiente para volver a respirar. A eso se le puede sumar una caída, por ahora inimaginable, del equipo de Caruso Lombardi. Es muy difícil reponerse de ésta situación cuando se vienen haciendo las cosas mal desde el comienzo de siglo. En el fútbol, como en la vida, todo se paga. Es desalentador ver que un gigante como River haya caído. Esperanza saber que San Lorenzo se despertó del letargo.  
Dirigentes dañaron al club con más Copas Libertadores de América, pero Independiente jamás degustó el sabor del descenso. Es por eso que el gigante, aún puede levantarse...











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