¿Qué es
descender? Según el diccionario, descender es el paso de una categoría
o posición a otra inferior. La palabra descenso se ha puesto de moda en el fútbol
argentino. No por su consecuencia deportiva, porque al fin y al cabo son
números. Números que no borran el pasado de un equipo. Números que no matan una
identidad. La palabra descenso gobierna(o aterra) al fútbol argentino por su
impacto social. Descender te hace más chico. Te minimiza ante la cargada de tu
eterno clásico. Te desnuda y deja indefenso. Hoy, los equipos denominados
Grandes en el fútbol argentino conviven con la palabra descenso. Pero para
entender la totalidad de la cuestión se necesita saber ¿qué es ser un equipo Grande en la Argentina?
Institucionalmente, en 1934, cuando se creó la Asociación
del Fútbol Argentino, los clubes más populares empezaron a presionar
para obtener mayor peso en la toma de decisiones. En una reunión del Consejo
Directivo de la AFA, el 5 de agosto de 1937, se dispuso establecer el voto proporcional.
Estos fueron los fundamentos:
·
Tres votos: Los clubes que tengan más de
15.000 socios, 20 años de participación consecutiva en los torneos oficiales y
hayan sido campeón en 2 o más temporadas.
·
Dos votos: Al club con más de 10.000 socios
y menos de 15.000, o el que no teniendo esa cifra, haya sido campeón de primera
y tenga en la división una antigüedad no menor de 20 años.
Los clubes que pasaron a tener tres votos fueron Boca, Independiente, Racing,
River y San Lorenzo. El dinero también ha jugado su partida. Fueron los “clubes
grandes” quienes le arrebataban, por su imponente capital, a los mejores
jugadores de los “clubes chicos”.
Buenos Aires se adueñó del fútbol. El Boca- River se convirtió en el
clásico del país. Este partido se muestra como una identificación propia del
criollo. Todos tienen su Boca- River en la vida. En la cotidianeidad.
Los éxitos deportivos acompañan. Estos cinco equipos se hicieron de
todos los torneos locales desde 1931 a 1966. Ser grande en el fútbol argentino
es un conjunto de momentos, sensaciones y decisiones. Estos equipos son grandes
por su peso histórico. Por su gente. Por sus éxitos. Pero también por sus
fracasos.
Hoy, cuatro de estos cinco Grandes han saboreado el descenso. Pueden
dividirse en dos etapas. Racing y San Lorenzo en un momento sociocultural-histórico especial.
River e Independiente en tiempos del capitalismo devorador. Hay una coincidencia. Algo hicieron mal.
El descenso de San Lorenzo y Racing:
San Lorenzo,
el primero de la amarga lista.
No existían los promedios y entonces
descendían los dos peores de la tabla del Metropolitano. Cuando llegó la última
fecha, Colón ya estaba descendido, mientras que el otro lugar tenía dos
candidatos: San Lorenzo y un Argentinos que sufría la ida de Maradona. Por esas
curiosidades del destino en la última fecha quedaron frente a frente en la
cancha de Ferro. El Ciclón tenía un punto más y con el
empate zafaba. San Lorenzo descendió. El club vivía una situación económica
demasiado delicada. Tenía embargos en boleterías y atrasos en los sueldos de
los futbolistas y el personal de la institución. Los pibes dieron la cara y su gente descendió
con lágrimas en sus ojos. La violencia no se hizo presente. El paso de San Lorenzo por la B fue inolvidable porque
revolucionó el fútbol de los sábados.
Racing, el
primer grande que cae por los promedios (hoy promiedos).
Racing
también sobrellevaba una situación económica delicada. No tan grande como se
vivió en San Lorenzo. Para el Metropolitano del 83 había
hecho incorporaciones con cierto renombre para ese torneo, como Félix Orte, Pedro Magallanes, Osvaldo
Rinaldi y José Luis Tesare. Totalizó 11
victorias, 8 empates y 17 derrotas, terminando antepenúltimo. En el último
partido hubo una batalla campal entre hinchas
y policías en las tribunas. El árbitro Teodoro Nitti suspendió el encuentro y
se decretó el descenso de Racing.
El descenso de River e Independiente:
River y el
descenso que nadie imaginaba.
Tras salir campeón del
Clausura 2008, River realizó la peor campaña de su historia. Con el mismo técnico que dio la vuelta olímpica, Diego
Simeone, los de Núñez terminaron últimos en la tabla del Apertura 2008. Luego,
la lista de jugadores y DT´s que desfilaron por el club es interminable.
Diferentes estilos y una deuda que crecía a pasos agigantados. Los resultados
no acompañaban. Un descenso que agonizaba ante los ojos del mundo y nadie
quería creer. La violencia se hizo presente en Nuñez. Los Barras protagonizaron
la escena. El Monumental quedó devastado. Su gente también.
Independiente,
el gemelo tardío de River.
Ambos equipos vivieron un cambio de dirigencia,
ya sea el de José
María Aguilar entregando un club
arruinado a Daniel
Passarella, o el de Julio Comparada haciendo lo propio con Javier Cantero. Estos heredaron problemas económicos,
deportivos e institucionales, pero tampoco pueden lavarse las manos: contaron
con tiempo para revertir la situación, pero nunca le encontraron la vuelta.
Tanto el Kaiser como Cantero fueron acusados de pecar de soberbia y no dejarse
ayudar. En el plano deportivo, los hombres de experiencia nunca aparecieron
y los entrenadores fueron pasando: distintos estilos y formas de encarar
los duelos, mismos resultados. JJ López terminó cargando con la piedra de perder la categoría,
al igual que le pasa ahora a Miguel Brindisi, pero lo cierto es que la responsabilidad también le
cabe a muchos otros DT.
La diferencia apareció en el final. Tal
vez porque en la sociedad estaba fijada la idea de que el equipo grande también
se cae. Independiente se fue en paz. Pero con una guerra interna salvaje. Que
aún salpica sangre a estos días que corren.
Nos vamos. Pero también volvemos. Mi objetivo es que descender ya no sea sinónimo de violencia. Que el único fantasma sea el de los
dibujitos. Que todo se de como en la canción, porque “No siempre descender es en bajada”…

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